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sábado, 5 de septiembre de 2015

De China a Ecuador: los otros 'Silicon Valley' del mundo

De China a Ecuador: los otros 'Silicon Valley' del mundo

De China a Ecuador: los otros 'Silicon Valley' del mundo.

Edificios alrededor de Old Street, en Londres, en la zona conocida como 'Silicon Roundabout'. (Reuters)
© Proporcionado por El Confidencial Edificios alrededor de Old Street, en Londres, en la zona conocida como 'Silicon Roundabout'. (Reuters)

Abarca aproximadamente desde Menlo Park hasta San José, y aloja a una gran parte de las más importantes corporaciones tecnológicas. 
En un principio muchas de ellas comenzaron siendo unas startups con muchas ganas de emprender y poco dinero en los bolsillos. Hoy amenazan con dominar el mundo.
Si en 1850 miles de inmigrantes y ciudadanos norteamericanos llegaron a California por culpa de la fiebre del oro en busca de este preciado metal, ahora, más de 150 años después, otros tantos lo están haciendo con el mismo objetivo: hacerse millonarios. 
La culpa la tiene Silicon Valley, un paraíso de la tecnología que ha vuelto a encumbrar a este estado a la categoría de tierra prometida.
Se estima que las ciudades ubicadas dentro del valle como Menlo Park, Mountain View, Palo Alto y Sunnyvale ostentan diez veces más startups que el resto del país norteamericano. 
Los más importantes inversores y compañías tecnológicas también están ahí. 
Desde Cisco, HP o Apple, hasta Google, Facebook o LinkedIn. 
Sencillamente, pocas cosas ocurren en el mundo de la innovación si no pasan antes por esta cuna del emprendimiento.
Pero no es la única.
Cada vez son más los países que están invirtiendo en tener su propio Silicon Valley. 
Los negocios de la llamada "era de la información" se han convertido en la principal fuente de crecimiento económico, por lo que no es de extrañar que el fenómeno global del emprendimiento tecnológico haya conllevado que se incrementen los ecosistemas que anhelen convertirse en la próxima ciudad de la tecnología. 
Estos son algunos ejemplos que aspiran a ello.

Tel Aviv, la que más invierte al otro lado del charco

Es uno de los ejemplos más pujantes en el tejido de startups. Según el Global Startup Ecosystem Ranking, la llamada Silicon Wadi es el quinto ecosistema mas emprendedor del mundo detrás de Silicon Valley, Nueva York, Los Angeles y Boston.
Israel tiene únicamente 7,9 millones de habitantes y dispone de más de 4.000 startups tecnológicas. Una cantidad que supera a la de que cualquier otro país (con excepción de EEUU), de acuerdo con el Centro de Investigación Israel Venture Capital. 
Como resultado, son muchas sus pequeñas empresas que ya han desarrollado tecnologías innovadoras en áreas como la computación o las tecnologías limpias, entre otras.
La ciudad de Tel Aviv. (Reuters)
© Proporcionado por El Confidencial La ciudad de Tel Aviv. (Reuters)
En este sentido destacan Waze, PrimeSense, Trusteer u Onavo, todas ellas por cierto vendidas a Google, Apple, IBM y Facebook, respectivamente. 
Y no son las únicas. Según un estudio de Price Waterhouse Coopers, las ventas de empresas israelíes en el mundo generaron más de 5.500 millones de dólares sólo en 2012.
Existe toda una mezcla de factores a los que se les puede atribuir la transformación de este país en un milagro tecnológico: una apuesta personal del Gobierno que ha favorecido la proliferación de inversores extranjeros, la inmigración judía (un motor de la economía del país desde su fundación), y la proveniente de Rusia, muchos de los cuales cuentan con altos conocimientos informáticos.
Según explicó recientemente Yossi Vardi, uno de los mayores emprendedores de Israel conocido como el padrino del panorama tecnológico tras haber fundado más de 80 empresas, "si te fijas en cómo se creó este país, te darás cuenta de que es un startup a gran escala".

Yachai y Chilecon Valley: bienvenidos a Latinoamérica

El pasado 2014 el Gobierno de Ecuador inauguró el que en un plazo de 35 años se prevé que sea su particular Silicon Valley. 
La Universidad de Yachai, palabra quechua que significa "conocimiento", es una institución educativa de carácter público encaminada a impulsar, según el Gobierno de Rafael Correa, la innovación y tecnología en la ciudad ecuatoriana, para de esta forma captar y formar el talento humano necesario para marcar un cambio sustancial en la economía del país.
La ciudad de Yachay Tech está ubicada en la provincia de Imbabura (norte de Ecuador). 
4.600 hectáreas donde se está levantando un parque tecnológico industrial, impulsado por el sector privado y el Estado. 
Entre sus objetivos se encuentra el de convertirse en el referente tecnológico de Latinoamérica, lo que pretende conseguir generando nuevo conocimiento mediante sus relaciones estratégicas con el sector privado, los Institutos Públicos de Investigación y los Centros Universitarios de Investigación, y desarrollando aplicaciones y productos útiles para la sociedad.
El complejo tecnológico cuenta con todo tipo de lujos como un campus para estudiantes, wifi, cajeros automáticos, restaurantes, mini market, centro médico, bicicletas y espacios deportivos. Similar al de Chilecon Valley.
El Parque Científico Tecnológico Biobío (Pacyt Biobío) o, como lo llaman muchos, Chilecon Valley, es una iniciativa que contempla contribuir significativamente al desarrollo económico, productivo y cultural de Chile. 
En sus casi 100 hectáreas con áreas verdes, este moderno espacio aglutinará a mentes creativas y empresas del área tecnológica, del conocimiento e investigación para posicionarse como un centro neurálgico de desarrollo en el país y producir innovaciones de alto impacto.
La idea es la misma que el caso de Ecuador: atraer a las empresas expertas en I+D+i (investigación, desarrollo e innovacion), aprovechar el potencial nacional y desarrollar nuevas tecnologías capaces de resolver los problemas del mundo. 
El país andino cuenta además con Startup Chile, un programa público para incentivar el talento.
Ecuador y Chile no son los únicos países de Latinoamérica que están apostando por la innovación al estilo (salvando las diferencias) de Silicon Valley. México, Colombia o Brasil, entre otros, también cuentan con sus ciudades para emprendedores.

Bangalore y Zhongguancun, dos cunas de talentos a bajo coste

La sureña Bangalore también es considerada como la Silicon Valley de la India por la cantidad de empresas tecnológicas e innovación que alberga. 
Con sus chais (el típico té local), en la mano los jóvenes talentos pasean por el jardín circular del complejo RMZ Infinity, que sirve de sede para algunas de las compañías más importantes del sector en el país.
Empleados de una compañía tecnológica en Bangalore. (Reuters)
© Proporcionado por El Confidencial Empleados de una compañía tecnológica en Bangalore. (Reuters)
Desde luego tienen un referente que les sirve de inspiración. Su compatriota Sundar Pichai, el actual consejero delegado de Google.
India es un país conocido internacionalmente por la producción de ingenieros informáticos y tiene en el sector tecnológico uno de sus principales herramientas de presente y futuro. 
De acuerdo con un estudio de la red social profesional LinkedIn del que se hacía eco la revista Forbes, en 2014 Bangalore se situó con 26.453 nuevos trabajadores tecnológicos como el segundo mayor centro de este recurso humano cualificado en términos globales, justo por detrás de Silicon Valley con 28.516.
Nadie duda de que los indios llevan ya tiempo cualificándose en este campo. 
Y Bangalore es una prueba de ello. Desde esta región ha migrado mucho talento hacia Silicon Valley pero también se han quedado otros tantos. 
Allí se concentran ahora una ingente cantidad de pequeñas startups dedicadas a la innovación y al desarrollo de proyectos dedicados a obtener nuevos softwares que probablemente más tarde sean adquiridos por grandes compañías.
En China también están tratando de copiar el modelo de Silicon Valley. Zhongguancun, un distrito al norte de Beijing, es uno de los que más está creciendo en los últimos años concentrando cada vez más un creciente número de startups tecnológicas.
Potencial no les falta. No hay que olvidar que en los últimos años han emergido empresas como Baidu, Weibo, Xiaomi o Alibaba, que en poco tiempo se han convertido en gigantes tecnológicos. 
La principal ventaja de estos dos países respecto del norteamericano es que en Asia la mano de obra es infinitamente más barata.

Silicon Roundabout, una nueva revolución industrial en la City

Fue cuna de la revolución industrial y quiere serlo también de la tecnología gracias a proyectos como el de Silicon Roundabout o el East London Tech City. 
Según un estudio elaborado por la London School of Economics y la consultora South Mountain Economics, el hub londinense, que incluye al sur de Inglaterra (Oxford y Cambridge), ofrece trabajo ya a 744.000 personas en el ámbito de las nuevas tecnologías, frente a las 692.000 de Silicon Valley.
"Nuestra ciudad fue la cuna de la revolución industrial y, aunque estamos aún en plena adolescencia, podemos jugar el mismo papel en el siglo XXI", declaró recientemente Boris Johnson, alcalde de Londres, durante el lanzamiento del encuentro London Technology Week. Y parece que no anda muy desencaminado.
Otro estudio de realizado por Oxford Economics, estima que el sector tecnológico generará 12.000 millones de libras de actividad económica y creará 46.000 nuevos empleos en la capital de Reino Unido durante la próxima década.
En 2013, 90 empresas tecnológicas extranjeras se asentaron en Londres, más de la mitad estadounidenses. 
En este sentido cabe destacar Google, que invertirá 1.200 millones de euros en su nueva sede en el barrio de King´s Cross, y Cisco, que invertirá 370 millones de euros en los próximos cinco años.

Málaga Valley, ¿un referente en Europa?

Se vende en su propia página web como el "Silicon Valley europeo" y, aunque ni de lejos es cierto, sí que lo es que esta región del sur de España se ha convertido en un centro emisor de ideas e innovación capaz de atraer a empresas de fuera, inversiones en I+D+i y talento.
El Club Málaga Valley se constituyó en 2006 con veintisiete miembros y el objetivo de impulsar la creación de una gran zona tecnológica en Málaga. 
En la actualidad, cuenta con más de trescientos socios que tratan de identificar nuevas oportunidades de negocio TIC en otros sectores.
Entre los integrantes del club figuran Google, Endesa, Ericsson, Fujitsu, Nokia, Vodafone, Telefónica, Repsol YPF, IBM, Blackberry, Ford, Acciona, Boeing España, Carrefour, grupos editoriales de medios de comunicación, entidades financieras e instituciones públicas.
El pasado mes de abril tuvo lugar el 18ª encuentro del Club Málaga Valley bajo el lema Startup Paradise, con el objetivo de atraer emprendedores locales, captar profesionales para el desarrollo y crear empresas de alto contenido digital. Pero de momento todo esto está aún por llegar.
Málaga dispone de muchos elementos a su favor para convertirse (como pretende), en un referente en el sector de la innovación y desarrollo: una universidad potente, una buena red de transportes y comunicaciones e infraestructuras tecnológicas de nivel. 
Por contra, a esta ciudad que se llevó en 2012 el premio a la Ciudad más Inteligente de España según el informe Smart Cities, todavía le falta inversión privada en el ámbito del emprendimiento de base tecnológico.
Por ejemplo, dentro de nuestras fronteras ciudades como Barcelona o Madrid se encuentran más avanzadas (ambas aparecen en el top del informe Global Startup Ecosystem Ranking). 
En Europa por su parte, sale peor parada por culpa de otras grandes como Londres, Dublín o Berlín. 
Sólo un ejemplo, Israel invierte 2.000 millones de euros al año en innovación, diez veces más que España. 
La comparación es un tanto engañosa por la sencilla razón de que los israelitas son los que más invierten en innovación del mundo. 
Pero también refleja otra realidad: Israel destina el 5% de su PIB anual a I+D, mientras que en España ese índice se queda en un escaso 1,5%.
¿Suficiente para hacer sombra a Silicon Valley? En un artículo sobre los orígenes de Silicon Valley, la revista Slate se preguntó recientemente si este fenómeno, nacido de una conjunción de fuerzas históricas y culturales, se puede repetir realmente. 
Son muchas las voces que piensan que no. Sin embargo, no sólo estas ciudades sino otras muchas como Dublín, Moscú o Seúl, se están empeñando en lograrlo en un futuro no tan lejano.


prodigy.msn.com/es-mx/dinero/empresa/de-china-a-ecuador-los-otros-silicon-valley-del-mundo


sábado, 28 de febrero de 2015

Testamento digital: ¿para qué sirve? Este documento nace a raíz de la incertidumbre sobre qué ocurre con la vida digital de una persona cuando muere

Testamento digital: ¿para qué sirve? Este documento nace a raíz de la incertidumbre sobre qué ocurre con la vida digital de una persona cuando muere

Testamento digital: ¿para qué sirve?

Este documento nace a raíz de la incertidumbre sobre qué ocurre con la vida digital de una persona cuando muere

¿Quién hereda las cuentas de correo electrónico de una persona que fallece? ¿Qué pasa con los contenidos que ha compartido y almacenado en redes sociales y "nubes" de todo tipo? ¿Quién avisa a sus amigos y conocidos virtuales de su deceso? Y sus cuentas y sistemas de pago on line, ¿quién puede desactivarlos? La legislación todavía no es del todo clara a este respecto y, además, es posible que los familiares de una persona que ha muerto tengan que pasar una buena temporada indagando el modo más rápido para borrar todos los rastros de su vida digital una vez haya fallecido. Sin embargo, un sencillo documento llamado testamento digital puede acortar mucho el proceso. En este artículo se aportan todas las claves.


Testamento digital ante un notario
El testamento digital no es una figura que difiera apenas del testamento normal que hacen todas las personas a una determinada edad ante un notario. 

De hecho, la vía más tradicional de hacer testamento digital sería acudir a un notario y redactar un documento con todos los servicios de correo, de almacenamiento de datos o páginas web, redes sociales o de sistemas de crédito y pago donde se tiene cuenta abierta en Internet.

Además, hay que explicar qué se quiere que se haga con ellos: si se deben cancelar o si se desea que se sigan pagando las cuotas anuales en caso de que sean servicios de pago. 

O bien, si se quiere que desaparezca o no toda la información relativa a la persona que haya en estos servicios o si se prefiere que sea remitida a sus familiares para que la conserven.

Una opción que se debe contemplar es la de adjuntar en el documento todas las claves de entrada y nombre de usuario en los distintos servicios. 

No obstante, si se cambia de contraseña con frecuencia, tal como se recomienda, no se puede acudir al notario a modificar el testamento cada vez que se haga.

En el testamento también es importante indicar qué personas serán las encargadas de hacer las gestiones, o al menos de aprobar su identidad para que otros las realicen, relativas a la vida personal en la Red. 

También se pueden dejar indicaciones como a quién de los contactos hay que avisar en persona del cese de las actividades vitales del usuario, o si se desea una página en Facebook dedicada y con obituario, o una foto en Instagram, un tuit de despedida a modo de epitafio, etc.

Una ventaja ante las políticas de algunos servicios
De todos modos, y aparte de la voluntad personal, cada servicio tiene su particular política respecto a estos casos tan especiales. 

Algunos buscan la facilidad de gestión, como es el caso de Google, que implementó en 2013 el apartado Administrador de cuentas inactivas, al que deben remitirse los familiares del finado para gestionar el fin de la actividad en Google+, Gmail, Google Drive y otros productos del buscador. Este, tras comprobar el grado de parentesco que se tenga con el fallecido, dará de baja las cuentas. 

En este sentido, el testamento digital puede clarificar mucho qué es lo que se quiere que Google haga con el material que se tenía cuando la persona vivía.

Sin embargo, las voluntades del testamento pueden, en ocasiones, chocar con las condiciones de uso de ciertos servicios y empresas. Así, Apple considera que el derecho de la persona sobre todos los contenidos comprados en la tienda iTunes, o conservados en iCloud o iTunes Music Match, terminan con la muerte, por lo que tras comprobar que esta ha sucedido, puede dictaminar su destrucción.

Por lo tanto, en el testamento conviene fijar si se quiere que con las contraseñas que se facilitan se pueda descargar material a un disco duro privado, por ejemplo, fotografías o canciones adquiridas. Lo mismo sucede con las imágenes guardadas en Flickr. 

En principio, al morir se deja de pagar la cuota anual y se pierde derecho sobre ellas, pero mientras se ostenta la titularidad, se puede permitir a los descendientes que gestionen la baja y antes se descarguen a un ordenador las fotos.

En otros casos, como es el de Facebook, existe una página para comunicar el fallecimiento por parte de un familiar. La red comprueba la veracidad de la noticia y después deja convertir la página del difunto en una especie de panteón digital conmemorativo. 

Instagram tiene una página con el mismo cometido y permite las mismas acciones que en Facebook. 

Twitter también tiene su página de notificaciones y tras el estudio de la documentación aportada procede al borrado de la cuenta.

Si tenemos las claves del fallecido, porque él las ha dejado en el testamento digital, podemos salir nosotros mismos de muchos de estos servicios o borrar los contenidos sin necesidad de tantos prolegómenos. 

Sin embargo, el asunto es más delicado en el caso de servicios de almacenamiento y sincronización de datos tipo Dropbox, porque podríamos ser acusados de suplantación de la personalidad y acceso a archivos privados.

En tales supuestos, y para curarse en salud, es mejor ponerse en contacto con el servicio y comunicar el fallecimiento a fin de que sean ellos los que borren los archivos almacenados en sus servidores y den de baja la cuenta. 

Esto no quita que con las claves del finado, y siempre que así lo indique él en su testamento, podamos hacer copias de determinados archivos o solicitarlas al servicio en cuestión.


Servicios de testamentos on line
Existen ciertos servicios web que serían el equivalente de un notario pero en digital. Netarius es uno ellos. 

En su sitio, y previa elección del servicio que se quiera, se pueden dejar en un formulario o archivo las últimas voluntades y las claves de los servicios que se utilizan. 

Estos datos se envían a unos servidores seguros, donde esperan el momento del fallecimiento de la persona. 

Hay que dejar alguna indicación de que se tiene contratado el testamento con ellos, algo que comprobarán con el certificado de defunción. 

Una vez certificada la muerte, Netarius ejecutará todas las gestiones que se le habían pedido, que pueden ir desde la descarga de archivos y entrega de copias de los mismos a determinados usuarios, a la elaboración de páginas conmemorativas o el cierre de cuentas de servicios.

Tellmebye es un servicio con los mismos cometidos y orientaciones que, además, ofrece encargarse de almacenar los archivos que se deseen retirar de diferentes redes y sitios, para entregárselos a las personas que se hayan indicados.


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